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Aprender a no dudar de todo: guía somática

hace 7 horas
7 min de lectura
La terapeuta de Flor de Agua realizando un acompañamiento terapéutico y de reconexión corporal trabajando la confianza y la guianza interior.

👉 Hola, soy Sonia, masajista-terapeuta y maestra Reiki en Flor de Agua - Terapias para la Mujer en Barcelona! Hoy te comparto con mucha ilusión mi nuevo artículo de blog sobre "como dejar de dudar de todo todo el tiempo."😊


Una problemática a la que muchas personas tienen que enfrentarse


Si te suele pasar lo de “dudar de todo”, sentirte indecisa o confusa en muchas situaciones, lo primero de todo: ¡no eres la única! Es un sentimiento mucho más común de lo que se pueda pensar. Así que si eres la típica persona que en un restaurante ya empieza a estresarse antes de la llegada del camarero porque hay tres entrantes en la carta y te parece imposible elegir, ¡puedes respirar! Le pasa a muchas más personas que a ti. 


Además, en Flor de Agua, donde trabajo únicamente con mujeres en mi consulta, se puede ver que es una problemática muy femenina. ¿Por qué? Porque muchas veces está relacionada con las “ganas de hacer las cosas bien”, con una autopresión y una autoexigencia constante que hace que ante cualquier detalle de la vida cotidiana surjan dudas y preguntas. Muchas veces fuimos educadas con esta presión de la perfección o de tener que cuidar todos los detalles, seguramente más que los hombres. 


Desde el punto de vista del cuidado cuerpo-mente, la duda constante y la parálisis al decidir no son un fallo personal, sino una respuesta de nuestro sistema nervioso cuando está sobreestimulado o en hipervigilancia. Cuando la mente no se siente en calma, hasta la decisión más pequeña se percibe como una amenaza. 


¿Por qué las mujeres suelen tener más esta problemática? No me interesa tanto entrar en polémicas sobre si realmente es así o no; es simplemente una constatación que veo en mi entorno personal y profesional desde siempre. Puede ser por mi propio sesgo de vida, que me ha llevado a conocer a más mujeres que dudan mientras los hombres están más en la acción aunque no todo sea perfecto, o puede ser una realidad compartida por muchas más personas en esta sociedad.


Sea cual sea la respuesta, yo os escribo desde mi realidad y mi experiencia vital. Volviendo a esto de “dudar de todo” constantemente, tengo varias amigas cercanas que viven con esta problemática y les ha dificultado muchos momentos de su vida; pero ya sea aplicando los pequeños tips que te comparto más abajo o con sesiones terapéuticas, han podido ver una evolución positiva, con más calma y confianza en su intuición. 


Pequeños tips para superar estos momentos de duda


Mientras que las causas psicológicas de esta dificultad pueden ser variadas y venir de la primera infancia, yo te propongo volver al momento presente y al cuerpo desde la calma cuando tengas estos momentos de duda. 


Cuando son pequeñas dudas —como qué plato elegir en el restaurante, qué regalo comprar a esa amiga del trabajo o a quién tengo que llamar primero al volver a casa— hay una serie de consejos que son diferentes de los que aconsejaría a una persona que se enfrenta a dudas más “existenciales” (como si dar el paso de irse a vivir en pareja, si es un buen momento para tener hijos o si aceptar un determinado puesto de trabajo).


Cuando son dudas pequeñas 


Cierra los ojos algunos segundos, repite la pregunta en tu cabeza rápidamente y deja brotar la primera respuesta que salga. Habrá una, sí o sí. Que la reconozcas, la aceptes u oses decirla en voz alta dependerá de ti. Piensa que estas pequeñas decisiones del día a día no tienen grandes consecuencias. Toma distancia con la importancia que realmente tienen estas elecciones. ¿En un futuro lejano tendrá algún impacto qué plato comiste en este restaurante? ¿Y en un futuro cercano, de dos a tres semanas, tendrá impacto? Si sabes que la respuesta es no, endavant, puedes elegir lo que ahora, con los ojos cerrados, te parezca casi al azar.


Después, como todo, se trata de practicar. Muchas veces, las épocas de dudas constantes incluso para cosas pequeñas pueden llegar después de un shock emocional (a veces somos conscientes de ello y otras no). Una vez que te lanzas con rapidez y ves que no ha habido consecuencias graves por tu respuesta, irás reforzando esta acción y la memoria de decisión repitiendo este pequeño hábito.


Lo que no te recomiendo: 


Preguntar siempre a tu entorno para que te ayude a elegir o seleccionar lo mismo que las demás para no tener que tomar una decisión. Esto, de manera inconsciente, resta tu poder de acción en la vida y tu autoestima. De vez en cuando, por supuesto que se puede hacer: consultar a las amigas es lo más normal del mundo, y escuchar otras opiniones para contrastarlas o afianzarlas es interesante y una forma muy natural de socializar. Pero no tiene que ser todo el tiempo, ni para todo, ni con el objetivo de no conectar con tus propias necesidades.


En el caso de que realmente no te venga nada o no puedas ver lo que surge primero en tu mente, echa a suertes la decisión (a cara o cruz) con la promesa previa de que aceptarás el resultado sea cual sea. Puede parecer gracioso o poco profesional, pero si a nivel mental hay un bloqueo en tu toma de decisiones y no te das ese poder, piensa que la moneda no eres tú directamente: es dejarlo en manos del azar. Esto puede funcionar en momentos en los que estés un poco abrumada, pero, poco a poco, la idea es que puedas volver a tomar decisiones de poca importancia rápidamente con el consejo de cerrar los ojos.


Si te da vergüenza este consejo o echarlo a suertes cuando estás acompañada, puedes explicar lo que te pasa si sientes que las personas a tu alrededor pueden entenderlo y apoyarte (pasa muchas más veces de las que creemos). Si no, simplemente pon una pizca de humor sin explicar en detalle por qué cierras los ojos o echas a suertes la decisión; con humor, lo más probable es que los demás te dejen tranquila.


Para decisiones más importantes 


Un consejo para no sentir confusión ni perderte es ser muy racional con una hoja de papel, escribiendo de la manera más exhaustiva posible todos los pros y los contras de una situación. Pero ya me conoces: ¡mi enfoque en Flor de Agua es, ante todo, emocional, corporal y espiritual! No digo que la parte mental no sea importante —lo es—, pero en nuestra sociedad suele ser la que rige todo nuestro sistema, olvidando los demás componentes de nuestra persona.


Por esto, antes de hacer esta lista, puedes realizar este pequeño ritual, con cariño, dándole toda la importancia que quieras y pensando en cómo valoras tu cuerpo, tus emociones y tu parte espiritual en comparación con tu mente:

  1. Túmbate en el suelo con una música relajante instrumental e idealmente tranquila, sin voz. Ten cerca de ti un papel y un bolígrafo.

  2. Pon tus manos a la altura del corazón, con los ojos cerrados. Al poner la mano en el pecho activamos la calma a través del nervio vago y la coherencia cardiaca.

  3. Observa tu cuerpo, tu columna vertebral y los puntos de conexión con el suelo.

  4. Observa tu respiración unos minutos sin intentar cambiar nada.

  5. Ahora intenta sentir en tus manos la vibración, el latido de tu corazón. ¿Lo puedes escuchar? Quédate unos minutos así si la sensación es agradable. Si no, vuelve a observar tu respiración con las manos en el corazón hasta que sientas una relajación suave.

  6. Concéntrate y repite en tu cabeza tres veces la pregunta importante sobre la que no sabes qué hacer. Si justo después escuchas a tu voz interior decirte algo o darte alguna respuesta, escríbela, pero sin darle demasiada importancia todavía.

  7. Divide el resto de la hoja en dos y escribe todos los pros y los contras; esta vez con calma y conectada con tu cuerpo y con el momento presente. Tómate tu tiempo para hacer el ejercicio.

  8. Vuelve a cerrar los ojos y a poner las manos en el corazón. Escucha el latido y/o observa tu respiración (lo que te sea más agradable y cómodo), sin buscar pensar en nada en especial.

  9. Abre los ojos de nuevo y vuelve a la hoja. Lee tus pros y tus contras, así como las primeras frases arriba. ¿Tienes algo más que añadir?

  10. No tomes la decisión todavía. Agradece este momento y guarda la hoja plegada en algún lado.

  11. Durante tres días seguidos, vuelve a hacer lo mismo, cada vez en una hoja en blanco.


Lo ideal después es esperar una semana y, cada vez que vuelva esa inquietud sobre la decisión, sonreír interiormente y repetirte: “Con las hojas ya lo veré más claro cuando sea el momento adecuado”.


Si no puedes esperar tanto porque se trata de una decisión urgente, igualmente es importante que repitas tres veces las etapas anteriores en tres hojas diferentes y que esperes al menos un día, si es posible, para volver a leerlas.


¿Qué tal? ¿Cómo va esa toma de decisiones? ¿Te sientes más tranquila o te sigue paralizando el miedo a no tomar la decisión adecuada? Escríbeme si quieres compartir conmigo tu experiencia.


El trabajo de la guía interior en Flor de Agua a través de las terapias manuales holísticas y los rituales terapéuticos


Realizo varias sesiones de conexión mente-cuerpo con tacto consciente que te pueden ayudar a confiar más en ti misma y en la vida, evitar el sobrepensamiento, y más que todo ayudarte a desarrollar más tu intuición. Si sientes que es el momento de profundizar en esta reconexión con tu intuición y llevar este proceso al plano corporal, escríbeme y encontramos el espacio para ti. 



🌸Espero que te haya servido este artículo. Puedes compartirlo con todas las amigas que también se enfrentan a dudas en su día a día y sufren con esta problemática💫


Sonia | Acompañamiento Holístico en Barcelona | Masajista y Maestra Reiki acreditada

El arte de los masajes

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